Las Sinsombrero
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| Josefina la Torre Millares |
Las Sinsombrero fue el nombre con el que se conoció a un grupo de mujeres artistas, escritoras e intelectuales españolas de la Generación del 27. A pesar de haber compartido el mismo nivel de talento, reconocimiento inicial y activismo cultural que sus compañeros masculinos (como Federico García Lorca, Salvador Dalí o Luis Buñuel), la historia y la dictadura franquista las condenaron durante décadas al olvido.
El nombre proviene de una famosa anécdota protagonizada en los años 20 por Maruja Mallo, Margarita Manso, Federico García Lorca y Salvador Dalí. En una época en la que quitarse el sombrero en público era considerado un acto de rebeldía y una transgresión social (especialmente para las mujeres), decidieron pasear por la Puerta del Sol de Madrid con la cabeza descubierta. Según relató la propia Maruja Mallo, al hacerlo les insultaron y les apedrearon, ya que quitarse el sombrero equivalía a "desnudar las ideas" y romper con el corsé intelectual de la época.
Las diez integrantes principales
Aunque el movimiento abarcó a muchas mujeres de la vanguardia cultural de la época, el núcleo principal que ha reivindicado la memoria histórica (y que forma parte del canon de este colectivo) está compuesto por diez mujeres excepcionales:
Maruja Mallo (1902–1995): Pintora surrealista fundamental, rompedora y de una fuerza creativa arrolladora, admirada por el propio Dalí y por André Breton.
Margarita Manso (1908–1960): Pintora y escritora de espíritu rebelde, musa de Lorca y Dalí, cuya obra artística lamentablemente se perdió en gran parte.
Marga Gil Roësset (1908–1932): Escultora, ilustradora y poeta prodigio. Su trágica muerte prematura interrumpió una de las carreras artísticas más prometedoras de la época.
María Teresa León (1903–1988): Escritora, activista y gran dinamizadora cultural durante la República y la Guerra Civil. Su obra narrativa y sus memorias (Memoria de la melancolía) son cumbre de la literatura del exilio.
Concha Méndez (1898–1986): Poeta, dramaturga y editora clave. Desde su imprenta La Verónica editó gran parte de las obras esenciales de la Generación del 27.
Josefina de la Torre (1907–2002): Artista polifacética canaria; fue poeta (incluida en la célebre antología de Gerardo Diego), actriz de teatro y cine, cantante lírica y dobladora.
Rosa Chacel (1898–1994): Una de las novelistas e intelectuales más profundas y complejas de la literatura en español, autora de obras cumbre como Estación. Ida y vuelta o Barrio de Maravillas.
Ernestina de Champourcín (1905–1999): Poeta de una altísima sensibilidad estética y mística, y la única mujer (junto a Josefina de la Torre) reconocida inicialmente en las antologías poéticas del grupo del 27.
María Zambrano (1904–1991): Una de las pensadoras y filósofas más importantes de la España del siglo XX, galardonada con el Premio Cervantes en 1988.
Ángeles Santos (1911–2013): Pintora y artista gráfica cuya obra Un mundo conmocionó los círculos artísticos madrileños cuando solo tenía 18 años, situándola en la vanguardia del surrealismo y el expresionismo.
Su legado y la recuperación histórica
Estas mujeres no fueron meras acompañantes ni "musas" de los hombres del 27; fueron creadoras de primer orden que participaron activamente en los debates intelectuales, publicaron libros, expusieron obras de arte y lucharon por la modernización social y los derechos de las mujeres en España.
Tras la Guerra Civil, la gran mayoría tuvo que marchar al exilio, lo que facilitó que el régimen franquista borrara su rastro de los manuales de historia y de literatura. Afortunadamente, gracias al esfuerzo de investigadores, documentales y libros de divulgación en los últimos años, sus nombres han sido recuperados para ocupar, por derecho propio, el lugar que les corresponde en la historia de la cultura española.
Las "Sinsombrero" en la sombra y las madres de la resistencia
Si volvemos a la historia de España, hay miles de amas de casa anónimas cuya genialidad fue puramente política y de supervivencia. Durante la posguerra, miles de mujeres que oficialmente "solo hacían sus labores" desarrollaron una infraestructura de resistencia asombrosa:
Gestionaban el racionamiento y el estraperlo con una ingeniería financiera digna del Ministerio de Economía para que nadie muriera de hambre.
Convirtieron las cocinas en imprentas clandestinas de panfletos.
Tejieron redes de solidaridad vecinal para ocultar a perseguidos políticos en los dobles fondos de los armarios que ellas mismas limpiaban.

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