María de Maeztu
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| Maria de Maeztu |
María de Maeztu y Whitney (Vitoria, 18 de julio de 1881-Mar del Plata, 7 de enero de 1948) fue una pedagoga, hispanista, humanista y conferenciante española. Su labor educativa y cultural contribuyó al impulso de la participación de las mujeres en la educación superior, así como en la vida social y política de España durante la primera mitad del siglo XX.[1]
Su formación se desarrolló en un entorno liberal y cosmopolita, influido por los principios de la Institución Libre de Enseñanza, lo que le permitió acceder a una educación excepcional para una mujer de su época.[2]
Fue una de las primeras mujeres en acceder a la Universidad de Salamanca y amplió su formación académica gracias a varios pensionados de la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, que le permitió estudiar en instituciones de Europa, Estados Unidos e Iberoamérica.[3] En este contexto, participó en la creación de la Juventud Universitaria Femenina (JUF), cuyo objetivo era fomentar el acceso de las mujeres a los estudios superiores y prepararlas para que alcanzaran relevancia en la vida pública.[4]
Considerada la primera pedagoga española,[5] realizó contribuciones significativas al desarrollo de la pedagogía social en España, aunque su figura fue poco reconocida en su tiempo.[6][7] Su pensamiento y obra se enmarcan en la Edad de Plata de la cultura española,[8] y se integran en la denominada generación de 1914, caracterizada por su rigor intelectual y su interés por lo racional, lo estético y lo social.[9]
Se declaraba feminista y orientó gran parte de su actividad a la educación de las mujeres, promoviendo su emancipación social y económica.[4] Impulsó la creación y dirigió la Residencia de Señoritas (1915-1936), institución pionera en la formación de las mujeres.[10] Asimismo, participó en la junta directiva del Instituto-Escuela[11] y cofundó y presidió el Lyceum Club Femenino (1926-1936).[12] Fue la única mujer en el Patronato de la Junta para Ampliación de Estudios.[3] Fue miembro de la Asamblea Nacional Consultiva, vocal del Consejo de Instrucción Pública, máximo órgano consultivo en materia de enseñanza, miembro del Consejo Nacional de Cultura y profesora de la Facultad de Pedagogía de la Universidad Central.[13]
Tras el inicio de la guerra civil española, adoptó una postura espiritualista de corte católico conservador, aunque se mantuvo ideológicamente distante del régimen franquista.[14]
Durante su exilio en Argentina, continuó vinculada a la cultura española y ejerció como docente en la Universidad de Buenos Aires, donde enseñó pedagogía progresista.[15
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