María Telo

Maria Telo

 María Telo Núñez (Cáceres, 8 de octubre de 1915-Madrid, 5 de agosto de 2014)[1] fue una jurista y feminista española. Doctora Honoris Causa por la Universidad de Salamanca,[2] Premio Scevola 2011[3] a la Ética y Calidad de los Profesionales del Derecho por su compromiso con la justicia y por su lucha a favor de la democracia y la igualdad de la mujer y Premio Clara Campoamor 2006.[4] Es autora del libro Mi lucha por la igualdad jurídica de la mujer.[5

María Telo perteneció a varias asociaciones y organizaciones nacionales e internacionales que tenían entre sus fines la defensa de los derechos de las mujeres. A finales de los años cincuenta,[11] María Telo ingresó en la Federación Internacional de Mujeres de Carreras Jurídicas (FIMCJ).

Fue en 1969 cuando organizó el Consejo anual de dicha federación en Madrid. La ponencia de María Telo, bajo el título «La mujer en el derecho civil», analizó la situación de inferioridad jurídica de las mujeres españolas. Esta ponencia tuvo gran repercusión. En ese Consejo se conocieron varias abogadas que decidieron crear la Comisión de Estudios dependiente de la FIMCJ, con el objetivo de «estudiar las conclusiones acordadas en el Consejo y reivindicarlas ante las autoridades correspondientes». Llegaron a visitar a las máximas autoridades en materia jurídica del país —jefe del Estado y delegada nacional de la Sección Femenina de Falange (SF)—. Más tarde, en julio de 1971 se creó la Asociación Española de Mujeres Juristas (AEMJ), bajo la presidencia de María Telo Núñez. Los fines de esta asociación son: el estudio del Derecho, especialmente aquel que afecte directamente a la mujer o a la familia; promover la adecuación de normas legales a la época actual, y la promoción de la mujer, dentro de sus respectivas profesiones, y particularmente de las tituladas en Derecho.

En 1976 organizó el I Congreso Internacional de Mujeres Juristas, que tuvo lugar del 13 al 16 de diciembre en Madrid.[12

El 10 de junio de 2008, en el acto de investidura como doctora honoris causa, afirmó que la desigualdad subsiste, situando la raíz de este problema en que los roles que el hombre y la mujer desempeñan dentro de la familia son desiguales «y sus consecuencias se proyectan en el mercado laboral, en la ocupación de puestos de poder, de decisión y de responsabilidad, etc.». Aludió a la doble jornada, los trabajos a tiempo parcial o de horario flexible de distinta naturaleza, que, aseguró, «arruinan» la formación de las mujeres. La jurista, que había logrado modificaciones importantes del derecho de familia, terminó su discurso enunciando lo que según ella es el reto del siglo XXI, no sin antes apelar a gobernantes, empresarios y sindicatos, de quienes dijo que «debieran tomar conciencia a nivel mundial de la necesidad de un cambio en la producción». En la mentalización está el reto del siglo XXI, dijo, «y en conseguirla debe involucrarse la mujer, exigiendo de los gobiernos medidas adecuadas y sanciones duras para los que las incumplan».[6

Fuentes: Wikipedia

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