Sirimavo Bandaranaike

 

Sirimavo Bandaranaike

Sirimavo Bandaranaike (1916–2000) no solo fue una figura clave para Sri Lanka, sino una pionera en la historia de la política mundial. Al asumir el cargo de Primera Ministra en 1960, se convirtió en la primera mujer en el mundo en liderar un gobierno moderno, abriendo el camino para futuras líderes como Indira Gandhi o Margaret Thatcher.

Su llegada al poder combinó la tragedia personal con un fuerte astutismo político, y su largo mandato transformó radicalmente la identidad de su país.


1. El ascenso al poder: "La viuda llorona"

Nacida en el seno de una familia aristocrática terrateniente, Sirimavo se casó en 1940 con S.W.R.D. Bandaranaike, un político nacionalista que llegó a ser Primer Ministro de Ceilán (antiguo nombre de Sri Lanka) en 1956. Durante esos años, ella se mantuvo en un segundo plano, ejerciendo como anfitriona y dedicándose a la beneficencia.

Sin embargo, el destino del país cambió drásticamente en 1959, cuando su esposo fue asesinado por un monje budista extremista. Ante el vacío de poder y la desorganización de su partido, el Partido de la Libertad de Sri Lanka (SLFP), los líderes políticos la convencieron para que asumiera el liderazgo.

Durante la campaña de 1960, sus oponentes se burlaban de ella diciendo que el lugar de una mujer era la cocina y la llamaban despectivamente "la viuda llorona" porque solía romper a llorar en los mítines al recordar a su esposo. Sin embargo, esa mezcla de luto y dignidad conectó profundamente con el electorado, logrando una victoria histórica.


2. Sus tres mandatos y principales reformas

Bandaranaike gobernó el país en tres períodos distintos (1960–1965, 1970–1977 y 1994–2000), sumando un total de casi 18 años en el poder. Sus políticas se caracterizaron por un fuerte nacionalismo socialista:

  • De Ceilán a Sri Lanka: En 1972 impulsó una nueva constitución que rompió los últimos lazos con la corona británica, declarando oficialmente al país como una república independiente y cambiando su nombre colonial de Ceilán a República de Sri Lanka.

  • Nacionalización económica: Siguiendo una línea socialista, nacionalizó sectores estratégicos como las compañías de seguros, la banca, la distribución de petróleo y las grandes plantaciones de té y caucho (que hasta entonces estaban en manos británicas o de élites locales).

  • El idioma cingalés: Continuó la política de su esposo de sustituir el inglés por el cingalés como único idioma oficial del Estado. Aunque esto buscaba descolonizar la administración, marginó a la minoría tamil (que hablaba su propio idioma), sembrando una de las semillas del largo y trágico conflicto civil que sufriría el país décadas después.


3. Política exterior: Líder de los No Alineados

A nivel internacional, Sirimavo demostró una gran visión. Fue una de las grandes defensoras del Movimiento de Países No Alineados durante la Guerra Fría, negándose a alinearse rígidamente tanto con Estados Unidos como con la Unión Soviética.

Mantuvo excelentes relaciones con la China de Mao Zedong y con la India de Indira Gandhi. De hecho, en 1976, organizó la histórica cumbre del movimiento en Colombo, consolidándose como una estadista respetada globalmente.


4. Caída, expulsión y el regreso de una dinastía

Su segundo mandato (1970–1977) estuvo plagado de dificultades económicas. Sus estrictas políticas de autosuficiencia y la crisis internacional del petróleo provocaron escasez de alimentos y un alto desempleo, lo que derivó en una aplastante derrota electoral en 1977 ante la oposición conservadora.

En 1980, el nuevo gobierno de derecha tomó una medida drástica contra ella: la acusó de abuso de poder durante su mandato, le retiró sus derechos civiles y la expulsó del Parlamento por un período de siete años.

A pesar del golpe, Bandaranaike no se rindió. Recuperó sus derechos y, en la década de 1990, regresó a la primera línea de la política de una forma muy particular. Su hija, Chandrika Kumaratunga, fue elegida Presidenta del país en 1994. Al asumir el cargo, Chandrika nombró a su madre, Sirimavo, nuevamente como Primera Ministra, creando un tándem madre-hija inédito en el poder.


5. Su final

Sirimavo Bandaranaike se mantuvo en el cargo hasta agosto de 2000, cuando renunció por motivos de salud pocos meses antes de morir a los 84 años. Curiosamente, falleció el 10 de octubre de 2000 a causa de un ataque cardíaco, justo después de haber acudido a votar en las elecciones parlamentarias de ese día. Su legado sigue siendo objeto de debate en su país por las tensiones étnicas resultantes de sus políticas, pero su lugar como la primera mujer en romper el techo de cristal de la política mundial es indiscutible.

Fuentes: Wikipedia

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