Winnie Madikizela-Mandela
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| Winnie Madikizela-Mandela |
Nabandle Nomzamo Winfreda Madikizela, también conocida como Winnie Madikizela o Winnie Mandela (Bizana, Sudáfrica; 26 de septiembre de 1936-Alfred Nzo, Johannesburgo; 2 de abril de 2018),[1][2] fue una política y trabajadora social sudafricana, esposa del expresidente Nelson Mandela.
Nació en Bizana, Cabo Oriental, el 26 de septiembre de 1936. Conoció a Nelson Mandela (Nelson Rolihlahla Mandela) en 1957, con quien se casó en 1958.[1][3] Tuvieron dos hijas, las diplomáticas Zenani Mandela-Dlamini y Zindzi Mandela.[4]
La vida de este gran icono político fue bastante complicada, tras la muerte de su padre su familia se distanció, y ella comenzó a trabajar como directora en su antiguo colegio. Tiempo después se trasladó a Johannesburgo, terminó sus estudios de trabajo social en la Escuela de Trabajo Social Jan Hofmey y la licenciatura de relaciones internacionales en la Universidad de Witwatersrand.
Cuando Winnie terminó sus estudios, Sudáfrica ya estaba inmersa en un sistema político racista, simpatizante de la Alemania Nazi. En 1948, el Partido Nacional alcanzó el poder instaurando una ideología racista y segregacionista, que derivó en el lo que hoy conocemos como apartheid.
Este movimiento es un punto clave para la historia de este personaje, ya que Winnie Mandela se convertiría en una de las líderes del antiapartheid, que iba en contra de esas injusticias raciales.
Cuando Nelson Mandela entró en prisión Winnie se convirtió en su representante y voz fuera de la cárcel, siguió luchando contra las injusticias raciales y el movimiento apartheid, además se convirtió “en una activista política por derecho propio” (Bridger, 2015[5])
Reelegida a la presidencia de la Liga de Mujeres del ANC y nombrada Ministra de Arte, Cultura, Ciencia y Tecnología del primer gobierno multirracial encabezado por su exmarido en 1994n 1994, fue nombrada viceministra de Arte, Cultura, Ciencia y Tecnología por su ex marido, una vez que este tomó el poder.
Pero el cargo le duró un año. Acusada de corrupción, de haber arreglado unos contratos con una constructora desde su posición, su cargo fue puesto en cuestión. Ella, en respuesta, atacó al gobierno de su ex marido, dijo que se dedicaba más a los blancos que a los negros, y que esa no era, en sus palabras, "la Sudáfrica por la que he luchado toda mi vida". Mandela la destituyó con una carta que decía así: "Querida señora Mándela, he decidido relevarla de sus funciones como viceministra para las Artes, Cultura, Ciencia y Tecnología con efecto inmediato. Gracias por los servicios que hasta ahora ha prestado al Gobierno".
El 13 de mayo de 1991, fue declarada culpable del secuestro y condenada a cumplir seis años de cárcel, aunque esa pena sería dos años después reducida al pago de una multa. En noviembre, Nelson y ella dejaron de compartir el mismo techo. Un año más tarde, la prensa estadounidense revelaba que Winnie estaría relacionada ** también con el asesinato** en su consulta de Abu-Baker Asvat, un médico que fue llamado para atender al chaval moribundo y que se negó a hacerlo si no se le enviaba a un hospital.,[3]
Finalmente muere en 2018, dejando un legado muy importante. A su funeral realizado en el estadio de la ciudad, llegaron a asistir cuarenta mil personas. Mucha gente la sigue considerando un símbolo feminista y de lucha contra las injusticias raciales.
Winnie Madikizela-Mandela (1936–2018) es una de las figuras más complejas, polarizantes y trágicas de la historia contemporánea. Mientras que para muchos sigue siendo la "Madre de la Nación" sudafricana —cuyo desafío feroz mantuvo vivo el movimiento anti-apartheid mientras Nelson Mandela estaba en prisión—, su legado está profundamente ensombrecido por graves controversias, violencia y abusos de poder.
La crítica histórica y política hacia su figura se concentra principalmente en los siguientes puntos:
1. El Club de Fútbol de los Chicos de Mandela (MUFC) y el Terror en Soweto
A finales de la década de 1980, Winnie creó el Mandela United Football Club. Lejos de ser un equipo deportivo, operaba como una guardia pretoriana personal y un grupo de choque en el municipio de Soweto.
Juicios sumarios y brutalidad: El club sembró el terror entre la propia población negra local, persiguiendo, torturando y ejecutando a cualquiera que sospecharan que podía ser un informante del régimen blanco.
El caso de Stompie Moeketsi: El punto de inflexión ocurrió en 1988 con el secuestro y posterior asesinato de James "Stompie" Moeketsi, un activista de apenas 14 años, acusado falsamente de ser espía. En 1991, Winnie fue condenada por los tribunales sudfricanos por el secuestro y complicidad en la agresión al menor. Aunque su pena de seis años de prisión se redujo a una multa tras una apelación, el caso destruyó gran parte de su autoridad moral internacional.
2. Radicalización de la violencia y el "Necklacing"
Durante los años más oscuros y violentos de la resistencia, Winnie adoptó una retórica extremadamente agresiva que horrorizó incluso a los sectores moderados del Congreso Nacional Africano (CNA).
Es célebre y muy criticada su frase pronunciada en un mitin en 1986: «Con nuestras cajas de cerillas y nuestros collares de neumáticos liberaremos este país».
El "necklacing" (colocar un neumático lleno de gasolina alrededor del cuello de una víctima y prenderle fuego) se convirtió en un método de ejecución brutal utilizado contra supuestos traidores negros. Sus palabras fueron vistas como una validación directa de una tortura atroz.
3. El veredicto de la Comisión para la Verdad y la Reconciliación (TRC)
A finales de los años 90, la TRC —presidida por el arzobispo y Premio Nobel de la Paz Desmond Tutu— investigó los crímenes de la época del apartheid. Las conclusiones sobre Winnie Mandela fueron devastadoras. La comisión dictaminó que ella era «política y moralmente responsable de las graves violaciones de los derechos humanos» cometidas por el MUFC. El propio Tutu le imploró públicamente en las audiencias que pidiera perdón, a lo que ella accedió de forma muy tibia y reacia.
4. Corrupción y distanciamiento político
Tras la llegada de la democracia en 1994, su carrera política continuó plagada de escándalos. Fue nombrada viceministra de Artes, Cultura, Ciencia y Tecnología en el gobierno de su esposo, pero Nelson Mandela la destituyó apenas once meses después tras acusaciones de insubordinación y malversación de fondos públicos en viajes no autorizados. Años más tarde, en 2003, fue condenada por fraude bancario y robo por un escándalo relacionado con préstamos fraudulentos.
5. La ruptura con Nelson Mandela y el CNA
Su radicalismo y su implicación en actividades delictivas provocaron un profundo cisma con Nelson Mandela, de quien se divorció formalmente en 1996. Mandela llegó a declarar en el juicio de divorcio la profunda soledad que sintió al salir de prisión, afirmando que tras su liberación, ella nunca entró a su dormitorio mientras él estaba despierto. Asimismo, la dirección del CNA se distanció repetidamente de ella en los años 80 por considerar que sus acciones individuales dañaban la legitimidad internacional de la lucha contra el racismo.
Conclusión
La crítica a Winnie Mandela no niega su sufrimiento —soportó el destierro, el aislamiento, la tortura psicológica y el acoso constante del Estado racista—. Sin embargo, los historiadores y analistas coinciden en que la violencia del régimen del apartheid terminó por corromper sus propios métodos. Su figura quedó atrapada en una paradoja: la misma ferocidad que la ayudó a resistir al opresor la llevó, finalmente, a ejercer la brutalidad contra su propio pueblo.

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