María de la O Lejárraga

 (San Millán de la Cogolla, La Rioja, 28 de diciembre de 1874-Buenos Aires, 28 de junio de 1974) fue una escritora y feminista española. También conocida como María Martínez Sierra, seudónimo que adoptó a partir de los apellidos de su marido, Gregorio Martínez Sierra, y bajo cuyo nombre escribió gran parte de su obra. Parte importante de sus escritos se firman como María Lejárraga. Diputada al Congreso por el PSOE por la circunscripción de Granada en 1933.[2

María de la O Lejárraga 

María de la O Lejárraga (1874–1974) representa el caso más extremo, fascinante y, en cierto modo, trágico de invisibilización literaria en la España del siglo XX.

María Lejárraga fue la mujer que escribió algunas de las obras más brillantes del teatro español de las primeras décadas del siglo, pero firmó toda su producción con el nombre de su esposo: Gregorio Martínez Sierra.

Aquí tienes las claves para entender a esta mujer colosal:

1. El pacto de silencio (¿Por qué firmar como él?)

María era una maestra riojana, culta, políglota y de ideas socialistas y feministas avanzadas. En 1900 se casó con Gregorio Martínez Sierra, un joven con muchas ambiciones literarias pero, como el tiempo demostró, con mucho menos talento creador que ella.

Al principio, la decisión de firmar juntos o directamente con el nombre de él respondió a varios factores:

  • El estigma social: Para una maestra de la época, publicar literatura (y más tarde, teatro con temáticas atrevidas) podía ser un escándalo que pusiera en riesgo su trabajo.

  • La falta de vanidad: María repetía que a ella lo que le apasionaba era el acto de escribir, el proceso creativo, mientras que a Gregorio le encantaba el éxito social, el aplauso y la gestión comercial del teatro.

  • El machismo del mercado: Una obra firmada por un hombre abría puertas en los teatros de Madrid que a una mujer le costaría años derribar.

El resultado fue que clásicos absolutos como Canción de cuna (llevada al cine en repetidas ocasiones, incluso por José Luis Garci), El amor brujo o El sombrero de tres picos (en los que colaboró estrechamente con Manuel de Falla) salieron de la pluma de María, pero la gloria se la llevó Gregorio.

2. La traición sentimental y el negocio literario

La situación se volvió esperpéntica cuando Gregorio se enamoró de la primera actriz de su compañía, Catalina Bárcena, con quien llegó a tener una hija. A pesar de estar separados de facto y de que Gregorio vivía con otra mujer, María siguió escribiendo las obras desde la sombra.

Era una auténtica "fábrica" literaria: Gregorio le pedía textos por carta desde sus giras, le daba pautas de lo que pedía el público, y ella, desde su mesa de trabajo, redactaba los dramas, las comedias y los libretos que seguían enriqueciendo y dando fama a su marido. María dependía económicamente de ese dinero y, además, sentía que "Martínez Sierra" era una marca comercial que habían creado juntos y que no podía dejar caer.

3. Activista, diputada y pionera feminista

Al igual que Zenobia Camprubí (con quien coincidió y colaboró estrechamente), María Lejárraga fue una de las grandes impulsoras del Lyceum Club Femenino. Pero María fue un paso más allá en la acción política:

  • Fundó la Asociación Femenina de Educación Cívica (La Cívica), un espacio para que las mujeres de clases trabajadoras pudieran formarse.

  • Fue una defensora acérrima del sufragio femenino.

  • Con la llegada de la Segunda República, dio el salto a la primera línea política y fue elegida diputada en las Cortes por Granada en 1933 bajo las siglas del PSOE.

4. El exilio y la reclamación de su nombre

La Guerra Civil la empujó al exilio. Pasó por Francia, México y finalmente se asentó en Buenos Aires. Cuando Gregorio Martínez Sierra murió en 1947, la autoría de las obras se convirtió en un problema legal: la hija que Gregorio había tenido con la actriz Catalina Bárcena reclamó los derechos de autor.

Fue entonces cuando María decidió romper su silencio. En 1953 publicó en Buenos Aires un libro de memorias titulado de forma muy elocuente: Gregorio y yo. En él, sin acritud pero con total firmeza, desveló la verdad y reclamó la autoría de la inmensa producción literaria que el mundo había aplaudido a nombre de su marido.

Su legado

María de la O Lejárraga murió en Buenos Aires a punto de cumplir los 100 años, escribiendo casi hasta el último aliento a pesar de estar prácticamente ciega. Hoy en día, la historia de la literatura y el teatro ya no tienen dudas: cuando se habla de las grandes obras de Martínez Sierra, se está hablando, en realidad, del genio, la sensibilidad y el esfuerzo incansable de María Lejárraga.

Fuente: Gemini, Wikipedia

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