Zenobia Camprubí

Zenobia Camprubi

 Zenobia Camprubí Aymar (Malgrat de Mar, 31 de agosto de 1887-San Juan de Puerto Rico, 28 de octubre de 1956) fue una escritora, traductora y lingüista española, perteneciente a la edad de plata de las ciencias y las letras españolas. Fue la primera traductora hispánica de Rabindranath Tagore y llegó a traducir veintidós volúmenes[2] al tiempo que desarrolló múltiples actividades cívicas, culturales, comerciales y docentes.[3] Durante el exilio, como miembro del profesorado de la Universidad de Maryland,[4] difundió la lengua, cultura y literatura españolas, y desarrolló así una fructífera labor educativa, y por extensión filológica, literaria, jurídica y cultural.[5] Miembro destacado del Lyceum Club Femenino junto a Victoria Kent, desde el que reivindicó constantemente una mayor presencia de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad es considerada como una de las pioneras del feminismo español.

Zenobia  fue muchísimo más que "la esposa y musa" del Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez, aunque la historia oficial a menudo la haya relegado a ese papel. Fue una mujer extraordinariamente culta, políglota, escritora, traductora pionera y una de las mentes más activas del panorama cultural de la primera mitad del siglo XX, muy vinculada a los movimientos feministas de la época.

Una de sus mayores contribuciones literarias fue la traducción al español de la obra del poeta indio Rabindranath Tagore (Premio Nobel en 1913). Zenobia dominaba el inglés a la perfección y vertió la delicada poesía de Tagore con una sensibilidad única.

Aunque muchas de estas traducciones aparecían firmadas junto a Juan Ramón Jiménez, la realidad es que el trabajo filológico y de traducción era de Zenobia; el poeta andaluz simplemente colaboraba en la revisión del ritmo poético en castellano. Ella introdujo a Tagore en el mundo hispanohablante.

3. Activismo y el Lyceum Club Femenino

Zenobia creía firmemente en la emancipación de la mujer a través de la cultura y el trabajo. Fue un pilar fundamental del Lyceum Club Femenino (fundado en Madrid en 1926), un espacio que sirvió de punto de encuentro para las intelectuales de la época (como María de Maeztu, Victoria Kent o Ernestina de Champourcín) para debatir, formarse y luchar por los derechos civiles y políticos de las mujeres.

Además, tenía un marcado espíritu emprendedor: fundó negocios de decoración, gestionó el alquiler de pisos para estudiantes extranjeras y organizó comités de ayuda para proteger a niños huérfanos durante la Guerra Civil española.

4. El "motor" de Juan Ramón Jiménez

Es imposible hablar de Zenobia sin mencionar su relación con el poeta de Moguer. Se casaron en Nueva York en 1916. Juan Ramón era un hombre de una salud psicológica muy frágil, propenso a profundas depresiones, crisis de ansiedad y obsesionado con el silencio y el orden para poder crear.

Zenobia asumió voluntariamente el rol de escudo protegiendo su genialidad: gestionaba sus contratos editoriales, conducía el coche (en una época en la que ver a una mujer al volante era una rareza), organizaba la economía doméstica y transcribía sus manuscritos. Sin la estabilidad, la disciplina y el empuje que ella le proporcionó, la obra de Juan Ramón (incluido Platero y yo) difícilmente habría alcanzado el orden y la difusión que tuvo.

El exilio y el final

Tras el estallido de la Guerra Civil, la pareja se exilió, pasando por Cuba, Estados Unidos y, finalmente, Puerto Rico. En el exilio, Zenobia continuó trabajando intensamente como profesora en la Universidad de Maryland.

A principios de los años 50 le diagnosticaron un cáncer de útero. En una de las sincronías más amargas de la historia de la literatura, Zenobia falleció en San Juan de Puerto Rico el 28 de octubre de 1956, apenas tres días después de que le concedieran a Juan Ramón el Premio Nobel de Literatura. El poeta, devastado por la pérdida de la mujer que había sido su vida y su soporte, sobrevivió apenas dos años más.

Para descubrirla hoy: Si te interesa conocer su verdadera voz, más allá de la poesía de su marido, sus Diarios (editados en varios tomos) son una lectura excepcional. En ellos se descubre a una mujer con un agudo sentido de la observación, un fino sentido del humor, críticas punzantes a la sociedad de su tiempo y una crónica vibrante de la vanguardia intelectual.

Fuentes: Wikipedia, Gemini 

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